Transgresión

Flor Amarilla
San Telmo - Buenos Aires - Argentina
Diciembre - 2018
Fotógrafo: Arturo J. Bilbao
El frío metal del espaldar le acarició la espalda con delicadeza, mientras que el que cubría sus muñecas lo hacía con rudeza. Bajo cualquier otra circunstancia habría sido desagradable pero en ese momento era la sensación más extraordinaria que podía tener. La luz del cuarto era tenue y la decoración era llana: Líneas metalizadas paralelas ascendían desde el suelo por las cuatro paredes, tan sólo afectadas por las esquinas, pero cuando tocaban el techo se suavizaban en los bordes y abandonaban la forma cúbica para adoptar una esférica. Una hermosa obra geométrica, pensó Fantosh, justo cuando una de las paredes se vio alterada y dio lugar a una puerta corrediza. Una mujer alta y de rasgos sutiles entró por el umbral. Llevaba puesta una túnica ajustada que le daba forma a su cuerpo, pero no demasiado, tal y como dictaba el Código de Vestimenta Antitransgresional, mientras su cara pálida demostraba una simetría fabulosa, casi como la de la habitación. A Fantosh le pareció extraño que entrara con aquella expresión altiva, considerando que la armonía de su rostro debía avergonzarla y podía ser considerada una transgresión en sí misma. Pero inmediatamente se rio de sí mismo y entendió que solo pensaba desde la Cultura de la Igualdad y no desde de su verdadera opinión.

- Archivo 12767. Caso Fantosh Garsé. 3265 transgresiones registradas-Leyó la mujer desde la pantalla holográfica que se presentaba ante ella-.Se registra la siguiente entrevista-continuó- como evidencia para futuras sesiones a modo de generar datos estadísticos para el análisis y el diseño de soluciones.

 Recitó como en una letanía religiosa, o así le pareció a Fantosh, que en ese momento reflexionaba sobre lo parecida que era la cultura de la igualdad a las religiones antiguas que mencionaban los libros de historia. La mujer, entretanto, deslizaba varias pantallas que parecían contener grabaciones y fotografías de Fantosh de las últimas semanas. Finalmente apagó las pantallas y se dirigió a Fantosh.

-Fantosh Garcés. Mi nombre es Alisa Parol, archivista estatal. El propósito de esta entrevista es meramente informativo para registrar su punto de vista sobre los sucesos ocurridos. Haré una serie de preguntas y usted contestará con tanto detalle como sea posible.

Fantosh se encontraba callado; Realmente no tenía mucho más que decir porque ya había dicho todo lo que podía, todo lo que había acumulado por tanto tiempo. Se sentía muy feliz y plácido consigo mismo.
-Comience por relatar los motivos circunstanciales por los cuales cometió la transgresión 3265, el sábado 22 de noviembre del presente año - expresó fríamente.

Fantosh la miró tiernamente y una sonrisa se dibujó en su rostro como resultado espontáneo de una satisfacción: la satisfacción de recordar. Así que comenzó a relatar lo ocurrido:

Fantosh indicó que los motivos circunstanciales que lo llevaron a la transgresión de ese día, habían nacido meses atrás, quizás unos cinco o seis, ya no era capaz de recordar cuándo olvidó reponer la dosis de droga antivioléntica de esa semana. Como había terminado su jornada de trabajo, decidió salir a divertirse y tomar un poco de alcohol en la calle. Se dirigió a un bar y entró sin ningún problema. Una chica se le acercó, pasó un rato largo con él conversando  y al cabo de unos cuantos tragos ella lo invitó a tener sexo. Fantosh no se sentía con ánimos de tener sexo ese día, y mucho menos con esa chica, quien no le atraía sexualmente en lo absoluto, y aunque la charla había sido amena, era eso y nada más. Lo correcto hubiera sido que tuviera sexo con ella para no desanimarla, pero al no estar inhibido por la antivioléntica se expresó naturalmente con ella: No quiero acostarme contigo, y cuando ella le preguntó ¿Por qué? la respuesta desinhibida de Fantosh fue: No me atraes. Allí ocurrió la primera transgresión: rechazarla y decirle que no le atraía. Inmediatamente fue denunciado por la chica al haberla ofendido y no haberla tratado con la igualdad que se merecía. Los cargos, desde luego, fueron haber establecido en un contacto verbal el agrado por su interlocutora y luego rechazarla por un patrón estereotípico de atracción física, no adecuado al Código de Comportamiento Antitransgresional. Mientras que la Policía Igualitaria se lo llevaba, la chica gritaba una y otra vez: ¡Merezco el mismo trato que todas las chicas, todas somos atractivas! ¡Eres un desigualitario! Fantosh pasó tres días en cámaras de reeducación, escuchando una y otra vez los cánones de la igualdad.

-Por favor, sea conclusivo sobre la relación de este evento y la transgresión del día 22 de Noviembre del presente año.
Fantosh asintió, mientras otra leve sonrisa se hacía en su rostros, ahora guiada por un sentimiento de liberación, así que continuó su relato:

 Otro día se encontraba de camino al Parque Central. Recordó que era una tarde calurosa, donde la excesiva humedad invadía cada molécula de aire y hacía sentir que se respiraba un tóxico veneno. Se montó en un transporte colectivo que iba muy lleno por ser hora pico, y entonces un hombre de gran peso se subió, avanzó a través de todo el pasillo arrollando a muchas personas y se paró justo frente a Fantosh, a quien aprisionó contra una ventana. Una vez más ese día Fantosh había decidido no consumir la antivioléntica, y simplemente respondió ante aquel acto con un reclamo enérgico: Está ocupando mi espacio con su cuerpo. Inmediatamente el hombre lo denunció como transgresor, y todos los pasajeros lo apoyaron. En la parada siguiente Fantosh tuvo que descender para encontrarse con guardias de la Policía de la Igualdad, entrando una vez más a rehabilitación. Los cargos de ese día fueron: Insinuar que su interlocutor poseía un cuerpo no adaptado a los cánones antiguos de belleza.

-Aún no encuentro conclusivo sus relatos, Sr. Garsé ¿Puede hacer concluir su argumento? - se notó un poco nerviosa.

-Por supuesto - asintió Fantosh.

Fantosh comenzó a relatar otra escena. Resultaba que un día (uno de los tantos en los que había dejado de consumir la antivioléntica), se paseaba por las calles del centro de la ciudad cuando se topó con una protesta pacífica en la que unos ciudadanos cambiaban la fachada de una tienda de pinturas por incitar a la desigualdad, usando solo la imagen de un hombre con un color específico de piel y no representando a la variedad. Fantosh se acercó para ver la escena mientras los manifestantes caldeaban las emociones del público que los apoyaba. Una manifestante observó que Fantosh no apoyaba y entonces se acercó a él a preguntarle el por qué no lo hacía. Su respuesta fue: No estoy de acuerdo. El chico se ve bien en la imagen, es solo publicidad.
La multitud se enardeció y comenzaron a tildar a Fantosh de desigualitario, de conservador, de misógino, de xenofóbico y racista. Incluso alguien le dijo que era un ignorante por no entender el impacto que tenían esas publicidades en la población. Una vez más Fantosh fue a Rehabilitación, tras el cargo de Inoculación de patrones estereotípicos en la colectividad.

-Sr. Garcés - apeló Alisa - Sigo sin entender la relación de estos eventos con la transgresión del 22 de noviembre del presente año - ¿Puede ser conclusivo?

Fantosh se extendió, contando las 3264 transgresiones ocurridas antes de la última por la cual se le juzgaba. Sabía que Alisa no podía detenerlo porque de hacerlo entonces ella transgredería su derecho a expresarse, y sería juzgada. Después de horas de charlar y hacerle la misma pregunta mil veces, Fantosh se quedó sin historias.

-Sr. Garcés ¿Puede ser conclusivo? Hasta el momento sólo me ha relatado lo que está registrado en los archivos de cada una de sus transgresiones pero no lo que lo motivó a cometer la transgresión 3265, del 22 de noviembre del presente año. Una vez más ¿Puede ser conclusivo?

Fantosh la miró con una sonrisa espléndida. Respiró profundamente y comenzó a relatar una vez más. Contó que para ese día ya había abandonado hace dos meses la antivioléntica y aunque seguía recibiendo sus dosis semanales, las botaba. Contó que no había experimentado tanta libertad. Y a pesar de las constantes rehabilitaciones sentía que ya había alcanzado la cúspide de todo. Había transgredido cada norma igualitaria excepto una: La misma igualdad. 
Así que ese día Fantosh se encontraba en su trabajo y a media mañana su jefe sostuvo una reunión tras la conclusión de un proyecto que había demandado una increíble cantidad de horas hombres y recursos económicos. El director de la oficina felicitaba al equipo de trabajo pero Fantosh notó que una de sus compañeras de trabajo no estaba bien del todo (se reservó el nombre ante la entrevistadora) y Fantosh conocía muy bien a esta chica, a la que comenzó a llamar Persona A. Fantosh contó que la Persona A había trabajado muchísimo en el proyecto y que incluso había llevado la carga de varios compañeros de trabajo, cuando estos no habían logrado rendir. Pero en especial había llevado la carga de trabajo de una Persona B, quien no había querido trabajar para nada, y siempre tenía una excusa: Tristeza, falta de ganas, falta de atención, etc. Todas aquellas enfermedades comunes en el mundo actual.
Así, Persona A, quien estaba muy exhausta por el trabajo, se le notaba en la cara. Pero allí estaba, hasta el final. Al final de la reunión el Jefe anunció que por el éxito del proyecto todos recibirían un aumento, y sería lineal. Persona A, que quizás no había consumido su Antivioléntica mostró en su cara una reacción de gran tristeza, mientras miraba con algo de desprecio a Persona B.

-Usted debió denunciar esa transgresión por parte de esta Persona A - Interrumpió Alisa - Así que lo tomaré como una transgresión más para su expediente.

Fantosh no replicó. Tan solo asintió y emitió una opinión:

-Al yo conocer esta realidad: Todo el tiempo y esfuerzo que Persona A le había puesto a su trabajo y que fuera igualmente reconocida con Persona B que no hizo nada. Esto me llenó de ira. Una ira que no pude contener más. Ya estaba harto.

Así continuó relatando: 
Fantosh indicó que pidió la palabra en la reunión y comenzó por felicitar a todos y reconocer el esfuerzo, tal y como dictaba el Canon Igualitario. Pero su discurso cambió repentinamente para expresarse sobre el esfuerzo de cada uno y de cómo había sido variado. Comenzó por reconocer  Persona A, a quien le dijo que era destacada, dedicada y comprometida, y que de no ser por su trabajo el proyecto no se habría gestado. Luego, para asombro de todos, indicó que todos los demás habían trabajado a media máquina, pero que en especial, Persona B había sido solo una piedra en el zapato que por excusas baratas que ni enfermedades reales eran, había ganado créditos y méritos a costa del trabajo de Persona B. Por lo que consideraba que el Aumento no debía ser lineal, y por el contrario favorecer a Persona A. Así Fantosh fue apresado y sentenciado a muerte, por haber transgredido el principio Igualitario: Todos somos iguales, todos debemos ser tratados de la misma manera.

-¡Expresó las palabras prohibidas! - se horrorizó Alisa - ¿Cómo lo hizo a sabiendas de que iba a ser sentenciado a muerte por esto?
-Porque me hace feliz morir habiendo expresado con lo que no estoy de acuerdo - sonrió Fantosh - Prefiero morir que vivir una vida en la que debo fingir que todos tienen la razón y todos merecen lo mismo así no den lo mismo.



Autor: Arturo J. Bilbao
Año: 2018
Coleccción: Sin Nombre

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