Según las Estrellas

Birjina "La Doncella"
3era Señora del Cielo

   De los azti educados en Aztikás, uno de los más prominentes fue, sin duda, Pasión de Parma. Nacida durante el año de La Doncella, de una línea secundaria del linaje real tuvo la fortuna de ser adoptada dentro del círculo cercano (obviamente por su naturaleza) del Rey Sabin III de Parma, quien decidió costear toda la educación de su prima lejana con la intención de usufructuar de sus poderes para el beneficio del reino.

   Pasión era de carácter afable y apacible, con una sencillez y un carisma inaudito. Su naturaleza mística le acompañaba bien, pues poseía los dones naturales de la retro cognición, la transferencia de recuerdos y sentimientos, y el don de la curación. En Aztikás mostró gran habilidad para la medicina, pero por sobre todas las cosas por la Astronomía y la Astrología, y siempre tuvo una duda que nadie supo responder: ¿Cómo decidían los Cielos quién debía ser un azti y por qué?

   Con muy buena razón se hacía esta pregunta, ya que no había una respuesta exacta. La Leyenda de Opari hablaba de que los azti eran regalos para las almas bondadosas o para los pueblos en necesidad, pero la historia había demostrado que eran tan esporádico los nacimientos de estos que no había ninguna relación directa. Muchos azti nacieron en tiempos de tranquilidad, muchos otros nacieron de familias que no necesitaban nada, y otros tantos de mujeres violadas. Por esa razón se consideraban regalos y eran celebrados o aprovechados dependiendo del entorno donde nacieran.
   
   Pero Pasión leyó en los pergaminos de Astrología escritos por Psasamaleón, que él intuía que la posición de las estrellas de los padres y abuelos del niño, así como las del niño propio podrían guardar relación. Incluso citaba como ejemplo su propio Linaje Astral (Así lo llamó) comparado con el de un azti, de poderes similares a los suyos, nacido en su época, y resultaba curioso que, si superponían las Cartas Natales de ambos progenitores, ambos abuelos, y se hacían sumas geométricas celestiales, daba como resultado la Carta Natal del azti. Desafortunadamente, no pudo colectar muchos de Linajes Astrales (porque era costoso calcular las cartas natales y solo aquellos nacidos en familias acaudaladas podían), pero todos los que consiguió tenían esta coincidencia. Sin embargo, no fue concluyente su observación porque encontró personas simples donde esta coincidencia también aparecía. Al final del pergamino, Psasamaleón comentaba que, si bien investigación carecía de pruebas y méritos, estaba convencido de que, si se podían conservar suficientes datos, entonces se encontraría evidencia matemática que explicaría y quizás predijera cuándo y dónde nacería un azti.
Así, durante toda su educación, Pasión estuvo fascinada con este tema y aunque no tuvo mucho avance al respecto siempre fue un pasatiempo oculto: a todo azti que conocía, le pedía saber su carta natal, e incluso desarrolló un método estadístico inverso para determinar su Linaje Astral, ayudado por supuesto por su don de la retro cognición.

   Una vez culminado sus estudios en Aztikás, Pasión fue convocada de vuelta a Parma y para su sorpresa, su primo la recibió con la noticia de que debía crear y dirigir la “Escuela Real Artes Místicas de Parma”. Sin bien la idea era maravillosa, sabía que la intención era educar Azti al servicio del Reino de Parma, yendo en contra de los principios de libertad con los que se había educado. No tenía muchas opciones, considerando sus responsabilidades como miembro de la familia real y la deuda que tenía con su primo, dada su educación. Le fue cedido un castillo viejo en la provincia de Saén, a las orillas del Río Pergos. Aunque no era un palacio extraordinario y estaba en muy mal estado, se encontraba sobre una colina rodeada de un ingente bosque que atrapaba a una aldea contra el mismo río. El castillo tenía un torreón altísimo que alguna vez sirvió de torre de vigilancia y lo que inmediatamente pensó fue en hacer un observatorio astronómico. Obtuvo buenos recursos de su primo para la reconstrucción del castillo y reclutando un par de azti de la misma Aztikás comenzando así el funcionamiento de la academia.


   Solo tenía 6 estudiantes cuando inició, pero con el paso de los años llegó a tener hasta 80. Por decreto real, todos los azti nacidos en Parma, de padres o no parmenos debían ser educados, a la edad de 6 años, en la Escuela Real de Artes Místicas, por extensión se añadieron los reinos tributarios de Parma: Anwamanar, Salessa, Estorna, Eolonia y Pessia. Sin bien, cada egresado terminaba con un contrato de servicio eterno con el Reino, Pasión se las arregló para aplicar algunos de los principios de libertad de Aztikás en su propia escuela. Además, esto afectó las leyes que se promulgaron y regularon el ejercicio de la magia en el Reino de Parma, siendo pioneros en el Derecho Mágico en todo el documento. A la Escuela Real de Artes Místicas de Parma se le llegó a llamar como “La Nueva Áztikas”, ganó tanto renombre en tan poco tiempo que se llegó a rumorar que era mejor que la misma Áztikas.
   
   Pasión tuvo una vida longeva, muy longeva y dirigió la escuela por 100 años, incluso vio la coronación de dos reyes de Parma, Padím I y Padím II. Aún cuando todo esto le consumió tiempo y esfuerzo, jamás abandonó su curiosa investigación sobre la Astrología. Durante décadas, se encerró cada noche en la torre observando las estrellas y documentando su posición, además, colectó información de las Cartas Natales de todos los azti que pasaron por su escuela, la de sus padres y sus abuelos, las comparó una y otra vez, desarrollando métodos refinados de cálculo, trazando coincidencias, calculando los Linajes Astrales de cada azti no solo a tres generaciones, sino muchas generaciones atrás. Para el ocaso de su larga vida, ya agotada de tanta labor, en una noche de hábito, Pasión descubrió la última coincidencia; resultaba que había un cuarteto de estrellas con una interacción peculiar, cuyo ritmo era tan extenso en el tiempo que jamás nadie había vivido y observado lo suficiente para darse cuenta de que era cíclico: Zerión, Ardós, Pha y Katnis. Innumerables veces se cruzaban en el cielo en una latitud distinta, un día distinto del año. Pero lo más interesante no era esto, sino que en todas las Cartas Natales de los azti, estas estrellas aparecían organizadas en forma de diamante, y cuando observaba un poco más, notó que cada estrella tenía una estrecha relación con el nacimiento de los padres y los abuelos del azti: Si para al menos uno de los abuelos Zerión aparecía en el horizonte el día de su nacimiento, y si además, para al menos uno de los abuelos, Ardós aparecía sobre el ecuador el día de su nacimiento, y si para al menos uno de los padres, Pha parecía  sobre el ocaso el día de su nacimiento, y si para el otro, al menos Katnis aparecía sobre el amanecer el día de su nacimiento, entonces, naciendo un niño el día de la conjunción de las 4 estrellas en el cielo, el niño sería un azti
   
   Esto resultó en una coincidencia magnífica, pero aún carecía de cualquier poder concluyente porque había que ponerlo a prueba. Sin embargo, Pasión fue astuta y no solo colectó las Cartas Natales de todos los azti, sino de que también de muchísimos habitantes del reino de Parma y de los reinos tributarios. Ahora el reto era encontrar un linaje que cumpliera con estas condiciones. Inmediatamente, Madame Pasión, invocó un poderoso hechizo de coincidencia y entre todos sus registros encontró varias opciones, pero solo a un hombre y una mujer que cumplían y en la edad correcta para engendrar un niño. Para su sorpresa o decepción, la unión entre aquellas personas podría ser un caso imposible de lograr: Odeva, Princesa de Parma, Bisnieta de Sabin III e Hija de Padim II, Rey de Parma, mientras que el otro era Osdarán, Príncipe Heredero de Anwamanar, reino tributario de Parma.

   El problema de esta unión radicaba en dos puntos: El primero de ellos era que la Princesa Odeva estaba prometida al Príncipe de Unam, un reino vecino con quien Parma tenía una alianza importante, y el segundo, porque romper es alianza por impulsar un matrimonio con un reino menor sería simplemente el origen de un conflicto innecesario con Unam.

   Pasión se sintió frustrada y aún más al darse cuenta que de no aprovecharse en aquel momento, los próximos candidatos eran dos recién nacidos, y esperar a que estuvieran en la edad adecuada significaría que ya ella estaría muerta. Así que pensó durante varios días sobre posibles soluciones que generaran el menor daño posible o que al menos permitieran engendrar al niño, pero ningún desenlace evitaba el conflicto. Así que Pasión se resignó y decidió dejar por escrito sus hallazgos en un pergamino mágico de manera que quien la sucediera en la dirección de la escuela pudiese dirigir el experimento conclusivo, incluyendo nombres y linajes, fechas y lugares.

   Cuando alcanzó el año número 100 en la dirección de la Escuela, el Rey Padím decidió hacer una gran fiesta en su honor, a manera de agradecimiento por los servicios prestados al reino y al mundo entero. Fueron invitados personajes de todos los reinos tributarios de Parma e incluso la nobleza de Unam. Ahora, para su sorpresa, en aquella fiesta coincidieron Odeva y Osdarán. Pasión los observó durante toda la noche, elucubrando mil maneras de cómo ellos podrían encontrarse, hasta que en un punto de la velada un baile de jóvenes tuvo lugar y mientras los bailarines iban y venían, las figuras formaban armoniosos movimientos y la música endulzaba el ambiente, Pasión solo tenía puesta su atención en ambos príncipes. De pronto, lo impensable sucedió: Odeva y Osdarán coincidieron como pareja de baile. 

   Pasión se exaltó de la emoción ¿Sería acaso posible que esta fuera la oportunidad? Pero ¿Y las consecuencias? Serían nefasta una Guerra que involucrara a Parma y a Unam y por un simple deseo de una anciana. Pasión se embarcó en una vorágine de causas y consecuencias que se arremolinaban en su cabeza, salió de sí y observó mil caminos, mil formas, mil conclusiones. Una vez más solo pudo darse cuenta de la eminente verdad: Aquella unión solo traería desgracias; cuando finalmente volvió en sí, se dio cuenta que el baile había terminado y que sus dos jóvenes predilectos habían desaparecido de la escena.

   Después de un rato, la vieja Pasión, cansada, decidió retirarse de la fiesta, agradeciendo a sus anfitriones por el maravilloso agasajo. Internamente se iba desolada, porque, aunque había vivido una vida tranquila, su mayor deseo jamás había sido cumplido: determinar la manera en que los azti llegaban al mundo.

   Dos meses después de la fiesta, Pasión comenzó a hacer los preparativos para entregar la dirección de la Academia a un azti talentosísimo nacido bajo el año de El Sabio que ella misma había educado y guiado: Ápalo. Mientras se encontraba conversando con él en el jardín privado de la Escuela, una comitiva real se anunció repentinamente, viniendo en ella el mismísimo Rey Padím II y su hija, la Princesa Odeva. El Rey pidió una reunión privada con Pasión. Había un asunto de Estado inaplazable que debía discutirse.

   Cuando estuvieron a solas, la Princesa Odeva se lanzó en lágrimas, mientras el Rey Padím comenzó a contar la historia: La noche de la fiesta en honor a Pasión, Odeva y el Príncipe Heredero de Anwamanar, se prendaron el uno del otro y en un acto locura, se dejaron llevar por el arrebato y estuvieron juntos, para la desgracia del Reino – comentó Padím – ahora Odeva estaba embarazada, comprometiendo su unión con el Príncipe de Unam. El Rey suplicó a Pasión que hiciera algo para reparar ese entuerto antes de que fuera más tarde.

   Pasión no podía creer lo que estaba escuchando; en su mente hizo los cálculos y descubrió que de ser aquello cierto, había una oportunidad de que el niño naciese justo en el día en el que las cuatro estrellas coincidirían en el cielo. Pero también estaba consciente de que dejarlo nacer implicaría una Guerra con Unam. Así que la anciana, decidida, le mintió al Rey, diciéndole que, si hacía que la Princesa perdiera al bebé, entonces ella también podría morir o peor, quedar infértil de manera irremediable y que ninguna magia la curaría. Entonces, le explicó que la mejor opción era dejar que el niño naciera y luego borrar la memoria de todos los implicados. También le indicó que respecto al niño no se preocupara, que ella se encargaría de él. Había tiempo, aún quedaba año y medio antes de la boda con el Príncipe de Unam

   El Rey Padím dudó, pero sabía que la palabra de Pasión era certera; su reputación y sus logros hablaban por ella. Aceptó la solución de la anciana, pero decidió advertirle:
- Más allá de todo, lo más importante es que te encargues del niño, Pasión. Ese niño, lo queramos o no, tendrá sangre real, tanto de mi reino como del reino de Anwamanar. Podría ser peligroso.
Pasión le aseguró al Rey que no había nada de qué preocuparse pues ella bien se encargaría del niño al nacer.

  Así fue como la princesa Odeva permaneció confinada, de la mejor forma y bajo los cuidados de Pasión, durante todo el embarazo. Fue entonces, el día que las cuatro estrellas aparecieron en el cielo que la vieja azti le dio un brebaje a Odeva para provocar el parto, y con la ayuda de Ápalo, trajeron al niño al mundo, y justamente cuando lloró, Pasión observó cómo un ave majestuosa de plumajes negros y rojos, entraba por la ventana, pero al mismo tiempo sintió un gran dolor en el pecho y la vista se le nubló. Lo último que sintió fue como su cuerpo caía lentamente al piso, junto a una gran satisfacción que la llenó de calma. A fin de cuentas, su investigación había sido concluyente: Los azti nacían según las estrellas. 



Comentarios

  1. ...y lo educó ella misma Á-palo! jejeje.

    Muy bueno al principio estaba desinteresado pero luego me atrapó. Sobre todo por cómo abandona y retoma su plan según se presentan las circunstancias.

    También quedé muy complacido con el desenlace.

    Good job!

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    1. Pasión es un ejemplo de que, si bien a veces el camino no es exactamente como se desea, se pueden usar las circunstancias para impulsarse a lograr los objetivos y los sueños.

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